sábado, 1 de novembro de 2014

Chac Mool y la literatura de la incertidumbre



  En el cuento Chac Mool de Carlos Fuentes conecemos la historia de Filiberto – personaje central del relato que es contado a partir de fragmentos escritos por él mismo, antes de que se ahogara. El hecho de tener un protagonista fallecido ya en el primer párrafo propicia que nos los presente estos fragmentos el amigo de Filiberto, que es a la vez y empleando tecnicismos literários el narrador-personaje, pues, aunque que a lo largo de todo el relato ceda su voz (siempre en primera persona) para el personaje muerto – Filiberto, al final del cuento se incorpora también en la historia, ayundando a componer la escena que haz de este cuento una “suspensión”, en la medida que se refiere a la incertidumbre que permea el relato y compone el desfecho del mismo.
  Esta estructura permite accesar los eventos que antecederan la muerte de Filiberto, aficcionado por la cultura índigena, él mantiene en su casa una pequeña colección de objetos de los pueblos mesoamericanos antiguos. Cuando adquiere una especial escultura del Chac Mool empieza a ocurrir eventos inexplicables en su casa, especialmente en el sótano, donde está la escultura. Los eventos van desde cotidianas inundaciones, hasta la materialización y tomada de vida de la figura.
  El relato está, por lo tanto, permeado de imaginación, los elementos que configuran la obra oscilan entre lo real y lo imaginario; presentando al lector una posibilidad fantástica que se insere en un contexto totalmente real, o sea, conocido de la gente, es en paralelo a un mundo posible y con un personaje “común” que se personifica una escultura indígena antigua.
  Además, el balanceo entre lo real y lo imaginado está de manera tan equilibrada en el cuento que la psicologia misma de los personajes refleja los eventos de la historia; el hecho de que al paso del tiempo Chac Mool empeza a exigir de Filiberto el servivio y sumisión de un esclavo, por ejemplo, es explicada se basando justamente en el carácter y experiencias de ambos, se supone que el Chac Mool estuviera acostumbrado a mandar, haya visto que es un dios, mientras que Filiberto, funcionario de una secretaria, a obedecer.
  Estes rasgos son sustenidos por diferentes fragmentos de la obra, pues, al mismo tiempo en que encontramos lo inexplicable nos deparamos también con el constante pensamiento racional. Estes efectos son dados de dos maneras, el lenguaje mismo en/de la obra y la estructura estilistico-narrativa adoptada.
 Los relatos “fantásticos” del texto son siempre antecedidos por un rasgo, aunque pequeño, de racionalidad. Filiberto es un hombre solo, que vive en una casa quizás demasiado grande para solamente una persona, que tiene ya 40 años y trabaja en una secretaría pública sin muchas perspectivas. Esto vemos en: “Salí tan contento que decidí gastar cinco pesos en un café. Es el mismo que íbamos de jóvenes y al que ahora nunca concurso, porque me recuerda que a los veinte años podía darme más lujos que a los cuarenta.” De esta manera, en una estructura interna linguístico-significativa de la história, encontramos un personaje que dona espacio a una construcción ambígua, a esto se suma el hecho de que cada narración fantástica es antecedida por un hecho racional. Cuando se inunda el sótano es que tenía desarreglada la tubería y cuando evidenció el Chac Mool vivo acababa de despertar de un sueño, o sea, el relato, en su narración, permítenos hacer una doble lectura, donde se puede aceptar los hechos imposibles o buscar una explicación razonable para ellos. Fragmentos como: “Desperté a la una: había escuchado un quejido. Pensé en ladrone. Pura imaginación”, que anteceden los eventos inexplicables, también sirven para componer en el nível linguístico-semántico dicha suspensión, ya que representa la insegurdad del personaje – que en este caso, representa las lentes desde donde se conoce el relato - con relación a la historia ocurrida.
 Del punto de vista teórico, la narrativa es un relato fantástico, está por lo tanto, relacionado a lo imaginativo, configurado por un elemento “extraño” o inexplicable, y que por otra parte, implica decir que, cuando no hay una solución decisiva y cerrada para explicar lo inexplicable de estes relatos, queda bajo el juicio del lector elegir el que le parezca más apropiado.
  Es común que se defina este carácter imaginativo de lo fantástico como rasgo antagónico a lo real, empero es importante destacar que en Chac Mool lo fantástico se introduce en lo real, o sea, es en lo posible que se insere lo increíble. Por este motivo es que se puede afirmar el rasgo de incertidumbre generado en la obra – que es reforzado por un desfecho en suspenso. Es decir, la persona que nos cuenta lo ocurrido se depara en la casa de Filiberto con un hombre que llevaba las mismas características del Chac Mool nombrado en el relato del muerto, queda la cuestión: – ¿Fue el propio Chac Mool quién estuvo en la puerta?
  La verdad es que no queda más opción, hay que elegir el lector, puede creer que sí, que existia un Chac Mool y de esta manera una estatua que tomó vida, o puede creer que no, que Filiberto estuvo tan aficionado de su colección y por el Chac Mool que se volvió mentalmente desequilibrado y lo imaginó todo, incluso fue capaz de creer que un huésped suyo fuera el propio dios.
  En el campo histórico-literario se pude decir que el relato de Carlos Fuentes, lanzado en 1954, representa el intento de las narrativas producidas en la segunda mitad del siglo XX en America, de establecer una identidad propia de su literatura, esto se explica por la construcción de un relato que se construye con símbolos de las culturas sudamericanas e indígenas. Además de esto se puede decir que esta búsqueda de individualidad no está basada solamente en los temas o referencias, sino que, se agranda hacia el sentido propio del lenguaje.


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